
Los policías de Macri ya tienen su Pastor
El jefe de Gobierno designó al frente de la academia a un abogado que cuestiona a los organismos de derechos humanos. Daniel Pastor sostiene que los delitos de lesa humanidad son prescriptibles. Cuestiona los fallos de
Mauricio Macri designó como director del Instituto Superior de Seguridad Pública (la academia de la futura policía porteña) al abogado y académico Daniel Pastor, convencido crítico de los organismos de derechos humanos y defensor de la prescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad. “La imprescriptibilidad, que contradice todo humanismo, es la contraparadoja del Estado constitucional de derecho. Es el caso en el cual este artificio vuelve a ser omnipotente y levanta una de las barreras que él mismo había creado como límite infranqueable a sus poderes”, dice en un artículo publicado en el sitio digital El Dial. En otros escritos, cuestionó fallos de
La designación de Pastor fue firmada por el ministro de Justicia y Seguridad de la ciudad, Guillermo Montenegro, y publicada el lunes en el Boletín Oficial. En el curriculum que difundió el gobierno porteño se detalla que Pastor tiene 46 años, se recibió en
Pastor es considerado por sus colegas como un académico. Pero sus posiciones en materia de derechos humanos le han valido severas críticas por parte de los organismos. Especialmente por su artículo titulado “La deriva neopunitivista de organismos y activistas como causa del desprestigio actual de los derechos humanos”, en el que acusa a los organismos de “pregonar y practicar inexorablemente la violación de los derechos fundamentales de los acusados en esos hechos”.
En respuesta a estas afirmaciones, Filippini sostiene que Pastor descontextualiza la actuación de los organismos de derechos humanos que, en
Pastor prologa su artículo crítico a los organismos citando nada menos que por un párrafo del libro Harry Potter y
En ese escrito, cuestiona el fallo de
Aunque Pastor no lo ha admitido, abogados de organismos defensores de los Derechos Humanos aseguran que es el autor de los argumentos que el Estado argentino esgrimió ante
En rigor, se trata de un caso emblemático de arbitrariedad y violencia policial que derivó en la muerte de un adolescente que nunca debió ser detenido y que recibió una dura golpiza de una seccional. Sin embargo, Pastor opina que en el caso “no existe imputación de una muerte dolosa, no puede hablarse de tortura, en todo caso de unos malos tratos, de irregularidades respecto de los requisitos de la detención y de una falta de cuidado de la cual se desconoce si de haber sido evitada se hubiera impedido la muerte del infortunado Bulacio”. “Esto no puede ser nunca una grave violación a los derechos humanos”, se define, categórico, el abogado Pastor, quien se preocupa por “las violaciones a los derechos humanos del acusado, sometido a proceso por más de una década”. El acusado es el comisario Miguel Angel Espósito, quien está imputado por la detención ilegal que derivó en la muerte del adolescente, a partir del fallo de
Resultan al menos inquietantes las opiniones de Pastor sobre el caso Bulacio, sobre todo considerando que estará al frente de la formación de policías.
En su controvertido documento, Pastor sostiene: “La euforia en favor de las ventajas de la pena pública como solución primordial e irrenunciable para las graves violaciones a los derechos humanos (y de las no tan graves) ha llevado a organismos internacionales y a activistas a pregonar y practicar inexorablemente la violación de los derechos fundamentales de los acusados de esos hechos.”
En el mismo escrito, el especialista cuestiona la intervención de organismos de derechos humanos en las causas por el atentado a
Pastor, en definitiva, esgrime una suerte de garantismo que, al menos en sus escritos, sirve como argumento a represores y policías acusados de abusos. “En resumen –argumenta en su escrito doctrinario– los derechos humanos están concebidos exclusivamente para evitar la aplicación (abusiva) del derecho penal, nunca para reclamar su aplicación (legítima o ilegítima).
Esos dichos fueron refutados por Filippini, quien fue su alumno en la facultad y luego abogado del CELS: “Algunos errores pueden entenderse en las organizaciones de familiares y víctimas, pero son injustificables en los jueces y funcionarios del Estado.”








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